Más del 50% de los colombianos rurales aún no cuentan con acceso a internet, un dato que refleja la magnitud de la brecha digital que persiste en el país. Ante este panorama, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) ha dado un paso importante con la publicación de un estudio sobre el despliegue y la compartición de infraestructura de telecomunicaciones.
El estudio tiene como objetivo promover el desarrollo de redes de telecomunicaciones, ampliar la cobertura y reducir la brecha digital, en especial en zonas rurales. A través de un análisis detallado, la CRC señala las mejores prácticas y modelos más eficientes para aprovechar la infraestructura existente. El informe subraya la importancia de optimizar la compartición de redes y utilizar tecnologías como la fibra óptica, que hasta ahora se han subutilizado.
Uno de los puntos más críticos según el estudio es la limitada práctica de la compartición de infraestructura en Colombia. Aunque más del 70% de las torres móviles son operadas por empresas independientes, solo el 1.5% de las estaciones base se comparten entre operadores. Esta práctica podría ser clave para mejorar la cobertura y la calidad del servicio, especialmente en las zonas rurales. La compartición no solo reduce costos, sino que también contribuye a un uso más eficiente de los recursos.
A pesar de los avances, el despliegue de redes sigue siendo un desafío en muchas regiones. La falta de acceso a energía eléctrica, los costos logísticos y la deficiente conectividad vial dificultan que las redes lleguen a las áreas más apartadas del país. La CRC reconoce estos obstáculos y propone una combinación de estrategias, como la compartición de infraestructura y la colaboración entre el sector público y privado, para superar estos retos.
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El estudio también señala el potencial desaprovechado de las redes de fibra óptica. Existen tramos de infraestructura ya instalados en rutas de transporte, pero el acceso a ellos sigue siendo limitado. Para mejorar la conectividad, la CRC plantea crear condiciones transparentes y competitivas para el uso de esta infraestructura, lo que beneficiaría tanto a operadores como a usuarios. Esta es una de las oportunidades más prometedoras para reducir la brecha digital.
En cuanto al entorno regulatorio, el estudio destaca que las políticas existentes no son una barrera para el desarrollo de la infraestructura compartida. Sin embargo, la implementación efectiva de estas regulaciones depende de la apropiación que hagan los actores del sector. La CRC ha establecido reglas, como la Resolución 7120 de 2023, que facilitan la compartición, pero es necesario un esfuerzo conjunto para llevar estas políticas a la práctica.
La Comisión propone un conjunto de acciones estratégicas a corto, mediano y largo plazo. A corto plazo, se sugiere el desarrollo de un mapa interactivo que consolide la información sobre la infraestructura pasiva en el país, facilitando la planificación de los operadores. Esto permitiría identificar oportunidades para compartir infraestructuras y reducir costos y tiempos de despliegue.
A mediano plazo, la CRC propone llevar a cabo campañas de sensibilización dirigidas a autoridades locales y otros actores clave. Estas campañas buscan eliminar las barreras al despliegue de redes, mejorando la coordinación entre los diferentes sectores y fomentando un entorno más favorable para la conectividad.
Finalmente, a largo plazo, el estudio propone un esquema de seguimiento que permita ajustar las estrategias de despliegue y compartición. Este enfoque garantizaría la sostenibilidad de los proyectos y su efectividad en la expansión de la cobertura en todo el país.
Imagen: Archivo ENTER.CO